Fue
el primero en creer en él, cuando Gareca llegó para dirigir la selección vio en
Cueva algo que nadie veía. El jugador venia atravesando críticas debido a situaciones
de mala conducta, y su condición física no era la mejor, pero él noto a un
jugador hábil, desenfado, desequilibrante así que lo llenó de confianza y
permitió que todo su talento se ponga en manifiesto, aposto en definitiva por
él incluyéndolo entre los 23 y posteriormente convirtiéndolo en el 10 de
nuestra selección.
Christian
Cueva no desaprovecho el voto de confianza y creció, hoy en día es uno de los
referentes de la blanquirroja, rostro de la selección, en los partidos nunca
deja de sonreír ni expresa cansancio, sigue jugando sin perder la
responsabilidad que le fue encargada por el ojo del Tigre.

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