A pesar de que las decisiones finales son tomadas sólo
por él, siempre les da iniciativa a los jugadores pues considera que ellos son
los verdaderos protagonistas. Tiene como tendencia que sus seleccionados se
sientan importantes dentro y fuera de la cancha y siempre toma en cuenta sus
opiniones para llegar a un punto de equilibrio.
La
función de Ricardo Gareca fue básicamente la de un coach motivador, pues
siempre buscó que los jugadores crezcan y a pesar de que en algunas
oportunidades no se pudo ganar, él siempre estuvo ahí para darles el aliento
que necesitaban.
La
modestia, empatía y responsabilidad del director técnico son rasgos potentes de
líderes ganadores y gracias a ello, es que después de 36 años hemos regresado a
un mundial.

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